Han de saber que la vida conlleva emociones fuertes. No se puede vivir sin sentir, no se puede uno meter en la torre de marfil y prescindir de ellas. Y sin embargo, por más que uno intente desfogarse en sincericidios, hay un punto en que la sinceridad roza con el sarcasmo, es justo cuando el ser humano debe guardarse lo que piensa o siente, pues ha llegado a la barrera en donde acaban los derechos de uno y comienzan los del otro. El intrusismo despierta ogros en las mentes más serenas, no hay que invadir zonas ajenas. Tanto sea el victimario de una invasión desmedida como aquel invadido, ambos necesitan de un consenso, pero previamente al consenso, una efectiva catarsis que pueda volver los planos a sus sitios originales de manera progresiva y retributiva, sin el peligro de agravar la reyerta o de caer en una infracción mayor. No hay mejor catarsis que la que provee el arte. No hay motor más potente para el arte que el implacable inconformismo humano.
4 comentarios:
Están sensacionales, hasta casi siento el sabor del mate amargo.
Tarros decorados!! que lindos!! Saludos!
Sos re talentosa :)
chéveres.
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